Enero en Logroño, parabrisas con escarcha, giras la llave y el motor suena acompañado de un silbido agudo que dura cinco o diez segundos. Después desaparece y no vuelve en todo el día.

Ese ruido tiene una causa concreta, se identifica en el foso y se corrige en un par de horas.

Tres cosas que pasan a la vez

Con el coche helado tras una noche a la intemperie, se juntan tres circunstancias.

La goma de la correa está rígida. Un elastómero frío se adapta peor a la garganta de la polea, así que agarra menos justo cuando más se le va a pedir.

La batería está baja. Ha perdido capacidad por temperatura y acaba de gastar una parte importante en mover el motor de arranque contra un aceite espeso. En cuanto el motor gira, el regulador manda al alternador cargar a fondo, y un alternador cargando a fondo es un freno considerable colgado de esa correa.

El tensor va perezoso. Está frío y, si ha perdido fuerza de muelle con los años, no compensa el pico de carga.

Resultado: la correa resbala unos segundos contra la polea del alternador y silba. Al calentar recupera agarre y el ruido se va. El fallo, no.

No confundir con la distribución

Son dos correas distintas y la confusión es habitual.

La de distribución va oculta dentro de una tapa y sincroniza el motor. Si rompe, el motor se destroza.

La auxiliar poly-V va a la vista, por fuera del bloque, y mueve accesorios: alternador, bomba de dirección asistida si es hidráulica, compresor del aire acondicionado y, en algunos motores, también la bomba de agua.

Si la auxiliar rompe, el motor sobrevive. Pero las consecuencias inmediatas no son menores: sin alternador el coche tira de batería y se apaga en veinte o treinta minutos; sin bomba hidráulica la dirección se endurece de golpe; y si la bomba de agua va en esa correa, el motor se calienta en pocos minutos. Las tres cosas juntas a 120 km/h en la autopista son un mal rato.

Lo que se ve con una linterna

Esta avería tiene la ventaja de ser visible con el motor parado:

  • Grietas transversales en los nervios: la goma ha perdido plastificantes.
  • Brillo espejado en la cara de los nervios: ha estado patinando.
  • Nervios desgastados o un cordón desprendido: sustitución inmediata.
  • Restos de goma negra en las gargantas de las poleas o polvo negro en el vano: la correa se está deshaciendo.

Con la correa fuera, cada polea se gira a mano. Un rodamiento sano gira suave y silencioso; uno tocado se nota rugoso. El tensor debe recorrer todo su arco con resistencia uniforme y volver a su marca sin quedarse pegado.

Por qué no basta con cambiar la correa

El tensor suele ser la causa del desgaste, no la víctima. Su muelle pierde fuerza y su rodamiento se gasta; con menos tensión, la correa patina y se destruye antes de tiempo.

Montar una correa nueva sobre un tensor agotado garantiza la vuelta al taller. Cuando el tensor está sano se dice y no se toca, pero conviene comprobarlo siempre.

La pieza que casi nadie mira

En la mayoría de diésel modernos, la polea que arrastra la correa desde el cigüeñal no es maciza: lleva un elemento elástico entre el buje interior y el anillo exterior para absorber las vibraciones torsionales del motor.

Con los años ese caucho se degrada. Aparece vibración a ralentí, ruido difícil de localizar y, en casos avanzados, el anillo exterior se descentra o llega a separarse. Cuando eso ocurre con el motor en marcha, la correa salta y puede llevarse por delante lo que encuentre.

Como se comprueba en dos minutos con la correa ya desmontada, no tiene sentido dejarla para otro día.

Polvo y campaña

El intervalo de fábrica está pensado para uso normal. Un vehículo que trabaja entre viñedo y camino, o que rueda con cierzo levantando tierra, no está en ese supuesto: las partículas se meten en las gargantas de las poleas y actúan como abrasivo entre goma y metal.

En comerciales de faena es habitual encontrar la correa muy gastada bastante antes del kilometraje teórico. Merece la pena mirarla en cada revisión.

Qué hacer

Si tu coche silba por las mañanas, tráelo sin arrancar para poder escucharlo en frío. Es la única forma de oír el ruido tal cual suena.

El detalle del trabajo y los rangos de precio están en la página de correa auxiliar poly-V. Para cita, 641 16 17 71.